Las tres bodegas a pocas horas de Buenos Aires para disfrutar el fin de XXL

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Uno de los grandes orgullos de la Argentina es el vino: su calidad y su amplia variedad a lo largo del país lo hacen un distintivo nacional, más aún en provincias como Mendoza, San Juan y La Rioja. Sin embargo, pocos conocen que en la provincia de Buenos Aires existen diferentes bodegas y viñedos con muchos años de historia, en donde reciben a los amantes de esta bebida para disfrutar de una experiencia diferente a pocos kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. A continuación, tres bodegas ideales para visitar durante este fin de semana largo.

Campana

Unas de las propuestas es Bodega Gamboa, ubicada en el km. 6.5 de la ruta nacional 9; es la más cercana a la Ciudad de Buenos Aires porque está a tan solo una hora. Cuenta con viñedos de 14 años promedio con variedades como pinot noir, malbec y cabernet franc principalmente.

“Gamboa ofrece a quien está entusiasmado con todo lo que propone el mundo del vino, la fantasía, el sueño de hacer algún día su vino propio y servirlo a los amigos”, señalaron desde la bodega.

Los visitantes podrán disfrutar de una experiencia denominada Terruño en el que llegan distintos platos a la mesa para compartir al borde de un viñedo y, por supuesto, el maridaje se puede realizar con cuatro copas de las etiquetas de la bodega.

Además, pueden realizar un baño de bosque, que es un paseo en silencio por el bosque acompañado de ejercicios de respiración y relajación; o una actividad original como el desarrollo emocional con caballos, para trabajar en las habilidades emocionales propias, que van de menor a mayor complejidad.

Para los más aventureros, se les ofrece la posibilidad de adquirir una parcela de viñedo. “Puede participar de las múltiples actividades como, por ejemplo, cosechar, podar y asistir a catas de vinos especiales en la bodega”, indicaron.

Berisso

La segunda opción es la Cooperativa Vinos de la Costa de Berisso, que se formó en el 2004 con ocho productores; tres años más tarde construyeron la planta elaboradora de vinos, lo que les permitió un salto importante en cuestión de calidad. Muchos de los socios son nietos de viejos viñateros y otros se sumaron a lo largo de los años. En este momento son catorce los productores asociados y lo más curioso es que en este lugar nació el primer vino creado en Buenos Aires, durante la década de 1920.

“Entre las actividades que se llevan adelante hoy, además de las capacitaciones a lo largo del año como poda, también se hacen talleres de elaboración de vino, que son muy exitosos; talleres de enología y visitas guiadas todos los sábados desde las 10 h hasta el mediodía”, introdujo Claudia Sepúlveda, productora y elaboradora de vinos de la cooperativa.

Luego, añadió: “Se hace la visita a un viñedo donde se relata todos los trabajos o las labores que se hacen en el cultivo, una recorrida por la quinta y se hace un recuento de cómo es el proceso de la elaboración de vino. Y se termina con una degustación de dos o tres vinos. Y a eso se le agregan dos o tres productos y conservas dulces o saladas que se elaboran en la planta de agroindustria”.

Toda esta idea nació a pedido de los visitantes en la Fiesta del Vino, que les solicitaban a los productores una visita guiada del lugar y que cuente la rica historia del lugar, el vino y de esta cooperativa. Cabe señalar que la cooperativa ahora se prepara para la vigésima primera edición del festival que se realizará este año, el próximo 5, 6 y 7 de julio.

Sierra de la Ventana

La tercera opción para los amantes del vino es la Bodega Saldungaray, ubicada en Sierra de la Ventana, a siete horas de CABA; cuenta con cinco hectáreas de viñedos y una planta de elaboración, pero sus cordones montañosos que rodean el lugar, lo convierte en un lugar agradable para pasar el día y disfrutar de un buen vino.

Este proyecto familiar comenzó en el 2008, cuenta con visitas guiadas y catas de las diferentes cepas que se elaboran: malbec, sauvignon blanc, chardonnay y pinot noir. Además, se puede apreciar cómo se trabaja la uva, ingresar a los tanques y a la cava, y conocer todo lo que rodea a la producción del vino en la provincia de Buenos Aires.

“Somos un grupo familiar que llegó a estas sierras al principio de la década del 2000, atraídos por las condiciones agroclimáticas. Trabajamos en familia, con la suerte de poder conformar el equipo técnico”, introducen sus dueños en la página web donde se realizan las reservas. “Hacer vinos en una zona no explorada para la vitivinicultura nos resulta un desafío que nos acompañó en toda nuestra formación profesional y nos permite estrechar lazos con una comunidad mucho más amplia para generar los conocimientos y las herramientas que este recorrido amerita”, concluyeron.

Si bien la provincia de Buenos Aires no es uno de los lugares que más se identifica con la producción de vino, esta son solo tres opciones de la variedad de viñedos y bodegas que se esconden en algunos rincones de su tierra, y que trabajan día a día en mejorar su producto.

 

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