‘Godzilla x Kong’: ¿a quién le importan las personas que los monstruos aplastan?

MoviesGodzilla x Kong: The New Empire (Movie)Godzilla (Movie)Godzilla Minus One (Movie)

Parece que a los personajes de la más reciente secuela del Monsterverse les importan poco las vidas humanas.

Este artículo contiene revelaciones sobre la trama de Godzilla x Kong: el nuevo imperio.

Al final de Godzilla x Kong: el nuevo imperio, la más reciente entrega de la franquicia Monsterverse de Warner Bros., varias ciudades del mundo quedaron prácticamente inhabitables y monumentos preciados quedaron convertidos en polvo. Godzilla, Kong y sus adversarios arrasan partes de Río, partiendo edificios por la mitad durante su apoteósica pelea, mientras un monstruo que puede disparar hielo por la boca cubre el escenario costero, presumiblemente congelando también a un montón de ciudadanos.

Antes, los dos personajes enormes se abrían paso a golpes por las pirámides en El Cairo, mientras turistas y lugareños intentaban sortear las piedras que caían. Además, en un momento dado, Godzilla también se instala temporalmente en el Coliseo en Roma luego de aplastar el lugar. Resulta francamente adorable la forma en que se acurruca para dormir la siesta en el antiguo anfiteatro como un cachorro, pero el hecho de que probablemente haya matado a miles de personas para llegar a su cama improvisada no se aborda realmente.

Dirigida por Adam Wingard, la película se preocupa más por las bestias que por cualquier otra cosa. Dado el tono caricaturesco en el que trabaja Wingard –Godzilla se vuelve rosado en esta ocasión mientras él y Kong luchan contra un gigantesco simio malvado llamado Skar King con un látigo de hueso–, tiene sentido que no se preste mucha atención a las víctimas humanas. Aun así, el nivel de destrucción es tan desmesurado que resulta casi divertido. Por supuesto, una se adentra en una película de Godzilla esperando que se derrumben algunas estructuras, pero esta resulta extrema, sobre todo por lo despreocupado que resulta ignorar el hecho de que los monstruos acaban de derribar miles de años de historia e incontables vidas.

A lo largo de los años, las películas protagonizadas por Godzilla y sus amigos han variado enormemente en la forma de tratar a las víctimas de las criaturas: han sido serias y francamente tontas. Aunque a veces Godzilla puede ser una forma de explorar miedos muy humanos, otras veces no es más que una válvula de escape para ver cómo las cosas explotan. Godzilla x Kong lo sitúa firmemente en este ruidoso campo, lo que hace que el tratamiento de la muerte parezca simplemente descuidado.

Tal vez una de las razones por las que Godzilla x Kong es tan sorprendente por lo poco que parece pensar en el daño es que la última película de Godzilla que llegó a los cines estaba totalmente preocupada por Godzilla como representación del trauma.

Esta última, Godzilla Minus One, de Takashi Yamazaki, una producción japonesa que llegó a los cines norteamericanos en diciembre y acabó ganando el Oscar a los efectos visuales, tiene lugar tras la Segunda Guerra Mundial. Godzilla recuerda al protagonista, Koichi (Ryunosuke Kamiki), su propia culpa por la guerra. Es una película emocionalmente potente, explícita sobre el valor de la vida humana, donde Godzilla es accesorio a las historias de supervivencia que Yamazaki quiere resaltar.

Y, sin embargo, no es que todas las películas del país de origen de Godzilla hayan imbuido al monstruo de densidad, mientras que todas las producciones estadounidenses apuestan por el espectáculo en detrimento del sentimiento. De hecho, el actual Monsterverse de Warner Bros. partió de un lugar mucho más sombrío, donde lo que estaba en juego era mucho más importante. Godzilla, de Gareth Edwards, de 2014, comienza con la impactante muerte de un personaje interpretado por Juliette Binoche que establece los riesgos en juego cuando tienes gigantes radiactivos en el planeta.

Pero a medida que el Monsterverse ha ido avanzando, el material se ha vuelto más simplista, llegando a donde estamos ahora, con Godzilla x Kong. Es un patrón que también se da en la serie original de películas japonesas de Godzilla. Sí, la película original de Ishiro Honda de 1954 es un reflejo de la ansiedad nuclear creada a la sombra de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Pero en 1968, Honda hizo la disparatada Invasión extraterrestre, en la que Godzilla y sus amigos kaiju de una isla conocida como Monsterland son liberados por una especie alienígena conocida como Kilaaks y atacan centros mundiales como Moscú y París. El Arco del Triunfo es destruído, pero los encantadores efectos retro no te obligan a pensar en quién puede estar debajo.

Godzilla x Kong tiene el problema de intentar dividir la diferencia entre una trama absolutamente ridícula –hay una antigua población indígena telepática que vive en la Tierra Hueca y adora a Mothra– y unos efectos especiales realistas. Aun así, no se puede evitar sentir una pequeña punzada de tristeza cuando una de las Maravillas del Mundo es aplastada.

Las superproducciones de Hollywood sufrieron un ajuste de cuentas por las muertes innecesarias cuando Superman y el general Zod arrasaron Metrópolis en El hombre de acero (2013) y los Avengers arrasaron la ficticia Sokovia en Avengers: era de Ultrón (2015). Sus secuelas trataron de lidiar con la imprudencia; Godzilla x Kong marca un regreso al caos gratuito.

Godzilla x Kong también tiene algo más en común con el género de superhéroes: en esta película, se supone que Godzilla y Kong son los buenos que detienen a monstruos que son más malvados que ellos. Si es así, ¿por qué a nadie le importa que maten a tanta gente en el proceso? Puede que al público sí, pero a nadie en la pantalla le importa.

 

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