Luis Miguel: largas filas para ingresar y todo el fervor de las fanáticas en el Campo Argentino de Polo

Tras su presentación de este martes en La Rural, en una exclusiva cena de gala, Luis Miguel se reencontró con su público masivo en un lugar que no pisaba desde hacía cinco años y cinco días: el Campo Argentino de Polo. En aquel momento era el Luismi bronceado y un poco malhumorado, que subía al escenario 45 minutos después del horario previsto y que no disimulaba su descontento con el monitoreo de sonido, a través de sus miradas fulminantes a sus técnicos. Éste, el de marzo de 2024, es el profesional de la música -y uno de los mejores cantantes de música pop romántica de las últimas cuatro décadas- que lleva casi noventa conciertos ofrecidos en los Estados Unidos y varios países de América Latina, desde que en agosto de 2023 comenzó este tour, justamente en Buenos Aires, pero en un escenario diferente, el del Movistar Arena.

En ese momento había dado diez funciones antes de continuar su periplo por Chile. Esta vez fue al revés. Vino de Chile para reencontrarse con su público argentino, por segunda vez en menos de 12 meses, y cantar para los que todavía no lo habían escuchado en este tour o para aquellos que quisieron volver a hacerlo, pero a cielo abierto, en el siempre ventoso Campo de Polo, como lo hacía en otras épocas, en el estadio de Vélez.

Fue el primero de un trío de show que se completará este fin de semana. Porque la luismimanía no se detiene. Y vale decir que con estas actuaciones terminará convocando a más público que el que lo fue a ver en el primer tramo del tour, en agosto pasado.

Apenas 20 minutos habían pasado de las 21 cuando el recital se puso en marcha. A pesar de que todavía quedaba gente haciendo largas filas fuera el campo. “No culpes a la noche. No culpes a la lluvia. No culpes a la playa. Será que no me amas…”. Esas fueron las palabras mágicas para que el cantante reavivara su romance con el público. Y las canciones sonaron con el impulso de esa locomotora que es su banda, clásica, por donde se la mire y se la escuche. Lo mismo que Luis Miguel, prolijamente enfundado en su traje oscuro y en la cuerdas vocales de su propia voz.

Por tratarse de la misma gira, el set musical que presenta es prácticamente el mismo de shows anteriores.

De hecho, más allá de que en algunas giras medie la presentación de un disco, en general las actuaciones del astro mexicano suelen estar apoyadas sobre sus grandes éxitos, más algunos matices que puedan colarse según el país en donde se encuentre. En otras palabras, como Luis Miguel es el gran crooner latino del pop melódico, su estrategia primera y el éxito de lo que lleva a un escenario siempre estará en su propia figura; recién después, en todo lo que lo rodee. Pero vale decir que si comienza su recital vestido con sobriedad, el público sabe que se trata de un Luis Miguel tradicional y auténtico. Fiel a un estilo que no sufre modificaciones significativas con el paso de los años, más allá de sus primeras épocas de juventud. Lo primero que se ve es al galán maduro, que ya pasó los 50. Luego, todo lo que viene detrás, incluso a veces sin que se le preste a su voz la atención que realmente merece.

De principio a fin, el recital fue enérgico y solo de canciones. Sin, ni siquiera, un “Buenas noches”. Recién cuando habían pasado 25 minutos puso un poco el pie en el freno con una balada “estruja corazones”, como “Hasta que me olvides”. Pero en seguida volvió a acelerar con “Dame”, esa que interpela a sus fans buscando alguna “prueba de amor”.

El segundo bloque es el que tiene concentrada la mayor cantidad de baladas y el que permitió que su caudal canoro y sus matices se percibieran en detalle. Para los que tuvieron el privilegio de estar más cerca del escenario, esa fue una ventaja, porque el predio no tiene techo ni paredes cercanas para rebotes, “No sé tú”, “Solamente una vez” o “Somos novios” fueron algunas de las que se lucieron.

Por lo demás, no hubo que esperar novedades. Porque Luismi ya lleva 8 meses con este espectáculo y porque nunca se desprende de lo clásico. Y eso le funciona. Como en recitales anteriores hizo un duo virtual con Michael Jackson y otro con Frank Sinatra. También su bloque mariachi y un cierre con otra catarata de hits.

Como curiosidad, se sumó este año el detalle de pulseras lumínicas, al estilo de los shows de Coldplay, aunque sin la misma efectividad audiorítmica. Quizá, lo que sobresale como balance del show es que en este segundo año de gira, Luis Miguel no tiene sobre sus espaldas todo el peso que fue en 2023 la expectativa de su regreso. Y eso se notó sobre el escenario, más allá de su capacidad para dar recitales en distintos formatos.

Segunda vuelta

Otra vez en suelo argentino, Luis Miguel venía de su tan esperada gala con cena show, como previa a este concierto en el Campo de Polo. Comenzó la semana en el Pabellón Amarillo de La Rural, con una propuesta que incluyó cocktail de recepción, menú de tres pasos y una actuación de una hora cuarenta y cinco minutos, para unas 2200 personas, similar a la que había dado en los primeros conciertos de esta gira, en agosto de 2023. En nuestro país todavía le quedan otras tres funciones, dos como la de este miércoles en el Campo de Polo, el viernes y el sábado, y una última la semana que viene, en Córdoba. De este modo, el mexicano cerrará el capítulo argentino para emprender otras series de conciertos, algunas bien extensas, en otros países.

Luismi en números

Entre las entradas vendidas para los conciertos del año pasado y las que ya están compradas para los programados hasta finales de 2024, 3.1 millones de personas habrán visto al astro mexicano en distintos países de América y en España, cuando termine el año. Desde estadios al aire libre y “arenas”, hasta predios más pequeños, en galas exclusivas que pudieron constar, como fue el caso de La Rural, entre 800.000 y 1.200.000 pesos por entrada.

Por ahora, el último concierto que figura en la agenda de este tour será el 25 de noviembre, en Toluca. Será el número 30 que ofrezca en México, de una saga que comenzará en agosto. Para llegar allí todavía le quedan los shows porteños, su actuación del 14 de este mes en Córdoba, y funciones programadas en Uruguay, Brasil, Paraguay, los Estados Unidos, España (serán 15 en distintas ciudades de la Península Ibérica). Si no se agregan más funciones a las que tiene pautadas hasta ahora (y no abre una nueva agenda para 2025), el total de este tour será de 177 actuaciones (68 en 2023 y 109 en 2024).

Tras su presentación de este martes en La Rural, en una exclusiva cena de gala, Luis Miguel se reencontró con su público masivo en un lugar que no pisaba desde hacía cinco años y cinco días: el Campo Argentino de Polo. En aquel momento era el Luismi bronceado y un poco malhumorado, que subía al escenario 45 minutos después del horario previsto y que no disimulaba su descontento con el monitoreo de sonido, a través de sus miradas fulminantes a sus técnicos. Éste, el de marzo de 2024, es el profesional de la música -y uno de los mejores cantantes de música pop romántica de las últimas cuatro décadas- que lleva casi noventa conciertos ofrecidos en los Estados Unidos y varios países de América Latina, desde que en agosto de 2023 comenzó este tour, justamente en Buenos Aires, pero en un escenario diferente, el del Movistar Arena.

En ese momento había dado diez funciones antes de continuar su periplo por Chile. Esta vez fue al revés. Vino de Chile para reencontrarse con su público argentino, por segunda vez en menos de 12 meses, y cantar para los que todavía no lo habían escuchado en este tour o para aquellos que quisieron volver a hacerlo, pero a cielo abierto, en el siempre ventoso Campo de Polo, como lo hacía en otras épocas, en el estadio de Vélez.

Fue el primero de un trío de show que se completará este fin de semana. Porque la luismimanía no se detiene. Y vale decir que con estas actuaciones terminará convocando a más público que el que lo fue a ver en el primer tramo del tour, en agosto pasado.

Apenas 20 minutos habían pasado de las 21 cuando el recital se puso en marcha. A pesar de que todavía quedaba gente haciendo largas filas fuera el campo. “No culpes a la noche. No culpes a la lluvia. No culpes a la playa. Será que no me amas…”. Esas fueron las palabras mágicas para que el cantante reavivara su romance con el público. Y las canciones sonaron con el impulso de esa locomotora que es su banda, clásica, por donde se la mire y se la escuche. Lo mismo que Luis Miguel, prolijamente enfundado en su traje oscuro y en la cuerdas vocales de su propia voz.

Por tratarse de la misma gira, el set musical que presenta es prácticamente el mismo de shows anteriores.

De hecho, más allá de que en algunas giras medie la presentación de un disco, en general las actuaciones del astro mexicano suelen estar apoyadas sobre sus grandes éxitos, más algunos matices que puedan colarse según el país en donde se encuentre. En otras palabras, como Luis Miguel es el gran crooner latino del pop melódico, su estrategia primera y el éxito de lo que lleva a un escenario siempre estará en su propia figura; recién después, en todo lo que lo rodee. Pero vale decir que si comienza su recital vestido con sobriedad, el público sabe que se trata de un Luis Miguel tradicional y auténtico. Fiel a un estilo que no sufre modificaciones significativas con el paso de los años, más allá de sus primeras épocas de juventud. Lo primero que se ve es al galán maduro, que ya pasó los 50. Luego, todo lo que viene detrás, incluso a veces sin que se le preste a su voz la atención que realmente merece.

De principio a fin, el recital fue enérgico y solo de canciones. Sin, ni siquiera, un “Buenas noches”. Recién cuando habían pasado 25 minutos puso un poco el pie en el freno con una balada “estruja corazones”, como “Hasta que me olvides”. Pero en seguida volvió a acelerar con “Dame”, esa que interpela a sus fans buscando alguna “prueba de amor”.

El segundo bloque es el que tiene concentrada la mayor cantidad de baladas y el que permitió que su caudal canoro y sus matices se percibieran en detalle. Para los que tuvieron el privilegio de estar más cerca del escenario, esa fue una ventaja, porque el predio no tiene techo ni paredes cercanas para rebotes, “No sé tú”, “Solamente una vez” o “Somos novios” fueron algunas de las que se lucieron.

Por lo demás, no hubo que esperar novedades. Porque Luismi ya lleva 8 meses con este espectáculo y porque nunca se desprende de lo clásico. Y eso le funciona. Como en recitales anteriores hizo un duo virtual con Michael Jackson y otro con Frank Sinatra. También su bloque mariachi y un cierre con otra catarata de hits.

Como curiosidad, se sumó este año el detalle de pulseras lumínicas, al estilo de los shows de Coldplay, aunque sin la misma efectividad audiorítmica. Quizá, lo que sobresale como balance del show es que en este segundo año de gira, Luis Miguel no tiene sobre sus espaldas todo el peso que fue en 2023 la expectativa de su regreso. Y eso se notó sobre el escenario, más allá de su capacidad para dar recitales en distintos formatos.

Segunda vuelta

Otra vez en suelo argentino, Luis Miguel venía de su tan esperada gala con cena show, como previa a este concierto en el Campo de Polo. Comenzó la semana en el Pabellón Amarillo de La Rural, con una propuesta que incluyó cocktail de recepción, menú de tres pasos y una actuación de una hora cuarenta y cinco minutos, para unas 2200 personas, similar a la que había dado en los primeros conciertos de esta gira, en agosto de 2023. En nuestro país todavía le quedan otras tres funciones, dos como la de este miércoles en el Campo de Polo, el viernes y el sábado, y una última la semana que viene, en Córdoba. De este modo, el mexicano cerrará el capítulo argentino para emprender otras series de conciertos, algunas bien extensas, en otros países.

Luismi en números

Entre las entradas vendidas para los conciertos del año pasado y las que ya están compradas para los programados hasta finales de 2024, 3.1 millones de personas habrán visto al astro mexicano en distintos países de América y en España, cuando termine el año. Desde estadios al aire libre y “arenas”, hasta predios más pequeños, en galas exclusivas que pudieron constar, como fue el caso de La Rural, entre 800.000 y 1.200.000 pesos por entrada.

Por ahora, el último concierto que figura en la agenda de este tour será el 25 de noviembre, en Toluca. Será el número 30 que ofrezca en México, de una saga que comenzará en agosto. Para llegar allí todavía le quedan los shows porteños, su actuación del 14 de este mes en Córdoba, y funciones programadas en Uruguay, Brasil, Paraguay, los Estados Unidos, España (serán 15 en distintas ciudades de la Península Ibérica). Si no se agregan más funciones a las que tiene pautadas hasta ahora (y no abre una nueva agenda para 2025), el total de este tour será de 177 actuaciones (68 en 2023 y 109 en 2024).

 

................................................................................................

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Next Post

Nuevo premier Gustavo Adrianzén removerá al menos a 6 ministros, según Juan Sheput

El nuevo primer ministro del gobierno de Dina Boluarte, Gustavo Adrianzén, tendría planeado remover al menos a 6 ministros de sus cargos, según el exparlamentario Juan Sheput. En entrevista con Exitosa Noticias, el exfuncionario público dio detalles sobre los cambios que harían en el nuevo gabinete. Como se sabe, Adrianzén juramentó como […]
error: Content is protected !!