Casal: merecido reconocimiento

El procurador general de la Nación interino, Eduardo Casal, fue elegido presidente de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (Aiamp) para el período 2024-2026. El jefe de los fiscales fue avalado por unanimidad de los presentes. Obtuvo 19 votos, con la ausencia de los representantes de Nicaragua y México.

La elección de Casal por parte de sus pares iberoamericanos es un reconocimiento a su impecable gestión al frente del Ministerio Público Fiscal, un órgano independiente, con autonomía funcional y autarquía financiera. Sus colegas valoraron su labor en la promoción de la Justicia, la modernización de la institución, la defensa de su independencia, la implementación del sistema acusatorio, la mejora en la eficiencia y eficacia de las investigaciones, el fortalecimiento de la participación de las víctimas de delitos y, especialmente, en una cooperación internacional y regional dinámica y efectiva.

Casal comenzó su carrera en la justicia penal ordinaria de la ciudad de Buenos Aires en 1977 como empleado. Entre 1983 y 1987, fue secretario de Juzgado de Sentencia en el mismo fuero y fue designado secretario letrado de la Procuración General de la Nación hasta 1992 cuando se convirtió en procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia, cargo que ocupó durante 25 años, hasta 2017.

Actualmente y desde 2017 en que renunció la entonces procuradora Alejandra Gils Carbó, está a cargo interinamente de la Procuración General de la Nación como jefe de los fiscales, una enorme contribución al funcionamiento del orden constitucional a pesar de los obstáculos que le supuso el hecho de carecer del acuerdo que el Senado le negó. Desde entonces, se ha venido convirtiendo en blanco del kirchnerismo que, empecinado en designar un procurador político al que pudiera influenciar en sus decisiones, no cesó en los embates para desplazarlo.

El gobierno de Mauricio Macri nunca nombró un procurador titular ya que no consiguió los votos de los dos tercios de la Cámara alta y también fracasó en este cometido el gobierno de Alberto Fernández. Cristina Kirchner jamás convocó al Senado para votar a Daniel Rafecas, que era el candidato oficialista.

El actual gobierno ha manifestado su intención de promover a un postulante propio para reemplazarlo. Para ello requiere una fuerza parlamentaria con la que no cuenta. Mientras tanto, Casal sigue al frente de la Procuración y no oculta su deseo de que su interinato se convierta en definitivo.

Sin una Procuración General independiente no hay fiscales independientes ni hay justicia independiente. Sin justicia independiente, no hay república. Sin república, no hay derechos ni libertades individuales que nos protejan de los designios del poder político de turno.

A lo largo de su gestión Casal demostró ser un funcionario intachable, con un desempeño honesto y leal a su función, que no responde a ninguna facción política particular, que dictamina como considera debe hacerlo y que ha garantizado la independencia del Ministerio Público Fiscal. Su reciente designación es un merecido y justo reconocimiento.

Como autoridad superior de todos los fiscales de la Nación, como defensor de los intereses generales de la sociedad y del orden jurídico, Casal nos hace sentir orgullosos de nuestra Justicia, por más que en oportunidades haya razones para protestar contra imperdonables demoras o el cuestionable desempeño de algunos magistrados que, sumados a un afán político, muchas veces atenta contra la imprescindible independencia del Poder Judicial.

El procurador general de la Nación interino, Eduardo Casal, fue elegido presidente de la Asociación Iberoamericana de Ministerios Públicos (Aiamp) para el período 2024-2026. El jefe de los fiscales fue avalado por unanimidad de los presentes. Obtuvo 19 votos, con la ausencia de los representantes de Nicaragua y México.

La elección de Casal por parte de sus pares iberoamericanos es un reconocimiento a su impecable gestión al frente del Ministerio Público Fiscal, un órgano independiente, con autonomía funcional y autarquía financiera. Sus colegas valoraron su labor en la promoción de la Justicia, la modernización de la institución, la defensa de su independencia, la implementación del sistema acusatorio, la mejora en la eficiencia y eficacia de las investigaciones, el fortalecimiento de la participación de las víctimas de delitos y, especialmente, en una cooperación internacional y regional dinámica y efectiva.

Casal comenzó su carrera en la justicia penal ordinaria de la ciudad de Buenos Aires en 1977 como empleado. Entre 1983 y 1987, fue secretario de Juzgado de Sentencia en el mismo fuero y fue designado secretario letrado de la Procuración General de la Nación hasta 1992 cuando se convirtió en procurador fiscal ante la Corte Suprema de Justicia, cargo que ocupó durante 25 años, hasta 2017.

Actualmente y desde 2017 en que renunció la entonces procuradora Alejandra Gils Carbó, está a cargo interinamente de la Procuración General de la Nación como jefe de los fiscales, una enorme contribución al funcionamiento del orden constitucional a pesar de los obstáculos que le supuso el hecho de carecer del acuerdo que el Senado le negó. Desde entonces, se ha venido convirtiendo en blanco del kirchnerismo que, empecinado en designar un procurador político al que pudiera influenciar en sus decisiones, no cesó en los embates para desplazarlo.

El gobierno de Mauricio Macri nunca nombró un procurador titular ya que no consiguió los votos de los dos tercios de la Cámara alta y también fracasó en este cometido el gobierno de Alberto Fernández. Cristina Kirchner jamás convocó al Senado para votar a Daniel Rafecas, que era el candidato oficialista.

El actual gobierno ha manifestado su intención de promover a un postulante propio para reemplazarlo. Para ello requiere una fuerza parlamentaria con la que no cuenta. Mientras tanto, Casal sigue al frente de la Procuración y no oculta su deseo de que su interinato se convierta en definitivo.

Sin una Procuración General independiente no hay fiscales independientes ni hay justicia independiente. Sin justicia independiente, no hay república. Sin república, no hay derechos ni libertades individuales que nos protejan de los designios del poder político de turno.

A lo largo de su gestión Casal demostró ser un funcionario intachable, con un desempeño honesto y leal a su función, que no responde a ninguna facción política particular, que dictamina como considera debe hacerlo y que ha garantizado la independencia del Ministerio Público Fiscal. Su reciente designación es un merecido y justo reconocimiento.

Como autoridad superior de todos los fiscales de la Nación, como defensor de los intereses generales de la sociedad y del orden jurídico, Casal nos hace sentir orgullosos de nuestra Justicia, por más que en oportunidades haya razones para protestar contra imperdonables demoras o el cuestionable desempeño de algunos magistrados que, sumados a un afán político, muchas veces atenta contra la imprescindible independencia del Poder Judicial.

 

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