Sexo, política, crímenes y censura en China: las novelas que llevaron a la cárcel a un editor perseguido por el régimen

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Acusado de pasar información de inteligencia al extranjero, el editor Gui Minhai ha sido condenado a 10 años de cárcel en China.
Acusado de pasar información de inteligencia al extranjero, el editor Gui Minhai ha sido condenado a 10 años de cárcel en China.

Los libros cuentan historias de sexo, política y crímenes. Se escriben en semanas sin mayores exigencias de calidad literaria o verificación de datos, salen alrededor de USD 20 y se venden como pan caliente en aeropuertos y comercios de Hong Kong, Macau, Taiwan y Singapur, donde los visitantes de China continental aprovechan para comprarlos, ya que Beijing los ha prohibido. Son títulos como Las ocho historias de amor del secretario general, que en 2016 elogió las virtudes del presidente chino, Xi Jinping, en el amor mediante detalles sobre sus relaciones con varias mujeres, entre ellas una presentadora de televisión reconocida.

En la mayoría de los países occidentales sería literatura barata para venta en supermercados o puntos de vacaciones, que abrevia las tardes del domingo y crea editores ricos. Pero en China es causa de censura y le ha valido a Gui Minhai dos secuestros, seguidos de apariciones en centros de detención oficiales y confesiones de culpabilidades varias en video, y ahora una condena a 10 años de cárcel.

Angela Gui, la hija del editor, comenzó una campaña de derechos humanos, Free Gui Minhai, para presionar por la libertad de su padre.
Angela Gui, la hija del editor, comenzó una campaña de derechos humanos, Free Gui Minhai, para presionar por la libertad de su padre.

Gui controlaba la mitad de ese mercado que mezcla rumores, especulaciones y novela para satisfacer el apetito de los ciudadanos chinos por conocer algo de la intimidad de sus líderes. Los libros suelen tener tapas llamativas, como uno sobre la esposa de Xi, Peng Liyuan, que sobreimprimió su rostro en un famoso retrato ovalado de la emperatriz viuda Cixi, de la última dinastía imperial, u otro que mostraba una mancha de sangre para sugerir que Ling Jihua, un político que cumplió funciones similares a las de un jefe de gabinete, participó en una conspiración para cometer un asesinato.

“Meramente tener estos libros puede hacer que alguien termine en una sala de interrogatorio policial”, explicó The New York Times en febrero 2016. Desde octubre de 2015 estaban desaparecidos cinco editores de Mighty Current Media, la compañía con oficinas en la librería Causeway Bay Books, radicada en Hong Kong, cuyas leyes más flexibles permitían el negocio de los libros sobre la dirigencia comunista.

En Hong Kong se realizaron muchas protestas por la detención de los editores de Mighty Current Media, incluidos Gui Minhai, Zhang Zhiping y Lee Bo. (REUTERS)
En Hong Kong se realizaron muchas protestas por la detención de los editores de Mighty Current Media, incluidos Gui Minhai, Zhang Zhiping y Lee Bo. (REUTERS)

Todos reaparecieron. Pero en 2018 un segundo secuestro dejó a Gui privado de libertad. Aunque su detención fue legalizada, su familia temía por su vida, entre otras cosas porque el editor comenzó a mostrar síntomas de esclerosis lateral amiotrófica, ELA. También el gobierno sueco manifestó su preocupación, ya que Gui, que había vivido las brisas de libertad del post-maoísmo, se había radicado en Suecia luego de la masacre de Tiananmen que cortó lo que el Partido Comunista Chino consideró una influencia extranjerizante. Allí Gui hizo su doctorado, se casó, tuvo una hija y escribió poesía. Allí se nacionalizó.

Pero el gobierno chino, que no acepta la doble nacionalidad, argumentó que Gui había renunciado a ser sueco cuando, voluntariamente, en 2018, solicitó que se le devolviera la ciudadanía china. Así que procesarlo por sus actividades ilegales —lo acusaron de espionaje— entraba en la jurisdicción de China, no de Suecia. Eso hizo, y ahora se anunció la condena.

Gui Minhai viajó a Suecia tras la represión en Tiananmen en 1989, y allí hizo un doctorado, se casó, tuvo una hija y se naturalizó ciudadano.
Gui Minhai viajó a Suecia tras la represión en Tiananmen en 1989, y allí hizo un doctorado, se casó, tuvo una hija y se naturalizó ciudadano.

“Siempre hemos sido claros en nuestra demanda de libertad de Gui Minhai, para que se pueda reunir con su hija y su familia, y ese reclamo continúa”, dijo la ministra de Relaciones Exteriores sueca, Ann Linde. “Estamos buscando toda la información oficial sobre caso que existe disponible. Y desde luego, exigimos acceso inmediato a nuestro ciudadano sueco para darle todo el apoyo consular que le corresponde”. Para Estocolmo, la naturalización sueca sólo puede ser revocada luego de un análisis y una decisión del Consejo de Migración.

“Un sello distintivo del régimen de Xi Jinping ha sido su arrogante desprecio por el estado de derecho no sólo dentro de China sino también en otros países«, opinó The Washington Post. “Para el gobernante de Beijing no alcanza con suprimir la libertad de expresión dentro del territorio donde es soberano: Xi busca silenciar a los críticos dondequiera que vivan, y está dispuesto a usar la fuerza”. Porque, en efecto, la tragedia de Gui tiene trama internacional, con una primera escena en Tailandia.

En 2018 un segundo secuestro, mientras viajaba en un tren con diplomáticos suecos, condujo a Gui a más interrogatorios y acusaciones.
En 2018 un segundo secuestro, mientras viajaba en un tren con diplomáticos suecos, condujo a Gui a más interrogatorios y acusaciones.

En el sitio que pide su libertad, Free Gui Minhai, del que participa la hija del detenido, Angela Gui, se resumió así: “La última vez que se lo vio fue el 17 de octubre de 2015 cuando salió de su apartamento de vacaciones en Pattaya, Tailandia, con un hombre de camisa a rayas que hablaba por teléfono en chino. Desde entonces ha estado detenido en China continental sin asistencia legal o acceso consular. Las autoridades chinas sólo reconocieron que habían detenido a Gui en enero de 2016 luego de que el canal gubernamental CCTV difundió un video con una confesión forzada en la que él decía que había matado a una niña en un accidente de tránsito, en 2003, y que había regresado a China voluntariamente para entregarse por eso”.

A finales de 2015, sin embargo, Gui no parecía estar pensando en ese hecho, que no se ha podido determinar si sucedió, sino en la biografía no autorizada de Xi que se disponía a publicar Mighty Current Media.

Al mismo tiempo también desaparecieron misteriosamente otros cuatro editores vinculados al sello y la librería de Hong Kong que era su base de operaciones: Lu Bo, Lee Bo, Zhang Zhiping y Olin Rongji.

El canal oficial chino CCTV difundió un video con una confesión forzada de Gui Minhai en 2016. (CCTV/EyePress)
El canal oficial chino CCTV difundió un video con una confesión forzada de Gui Minhai en 2016. (CCTV/EyePress)

Zhang dijo a NPR: “No se puede imaginar la presión que se puede sufrir en China. Todavía tengo pesadillas cada tanto. A veces me despierto gritando”. Él fue detenido en la frontera entre Hong Kong y China continental. Lo interrogaron durante ocho meses. “Te aterrorizan”, detalló. “Te pueden acusar de violar la seguridad nacional, te pueden asociar a cualquier delito. Dicen que te pueden hacer desaparecer”.

Pero mientras a Zhang lo liberaron tras acordar que haría inteligencia sobre los autores y los clientes (apenas llegó a Hong Kong, sin embargo, denunció lo sucedido, y se mudó a Taiwán), Gui pasó un año encarcelado, al cabo del cual le permitieron instalarse en la ciudad de Ningbo, donde había nacido, pero no abandonar China. Y cuando el 20 de enero de 2018 subió al tren G126 de Shanghai a Beijing para que lo examinaran médicos de la embajada sueca, iba preventivamente acompañado de dos diplomáticos.

Los suecos llegaron a la capital china. Gui, en cambio, fue secuestrado en el tren.

Causeway Bay Books, la librería que era parte de Mighty Current Media, en Lockhart Road, Hong Kong, está cerrada. (Jayne Russell/Zuma Wire/Shutterstock)
Causeway Bay Books, la librería que era parte de Mighty Current Media, en Lockhart Road, Hong Kong, está cerrada. (Jayne Russell/Zuma Wire/Shutterstock) (Jayne Russell/Zuma Wire/Shutters/)

“Poco después de las 3 de la tarde el tren ingresó en la estación de Jinan Occidental, en la provincia de Shandong, a unos 400 kilómetros de su destino”, reconstruyó The Guardian dos semanas después. “Las puertas se abrieron y un grupo de agentes de civil entró al vagón. Mientras sacaban de su asiento al editor, una oficial que hablaba inglés anunció que se trataba de una operación oficial. ‘No tenían uniformes ni credenciales’, dijo una fuente con conocimiento de los sucesos del día. ‘Simplemente se lo llevaron’. Segundos más tarde, Gui Minhai había desaparecido».

El 9 de febrero el gobierno chino emitió una explicación oficial, al tiempo que mostraba a Gui detenido ante la prensa oficialista: era un sospechoso de filtrar secretos de estado a grupos en el extranjero y trataba de abandonar el país como parte de un complot sueco. Por eso sería juzgado.

Zhang Zhiping fue uno de los cinco editores secuestrados por el gobierno chino a finales de 2015, pero recuperó la libertad a diferencia de Gui Minhai, por quien ha protestado. (AP /Kin Cheung)
Zhang Zhiping fue uno de los cinco editores secuestrados por el gobierno chino a finales de 2015, pero recuperó la libertad a diferencia de Gui Minhai, por quien ha protestado. (AP /Kin Cheung)

El proceso comenzó en enero de 2019. En febrero de 2020 el tribunal se expidió con veredicto de culpabilidad y una sentencia de 10 años de cárcel. Según las autoridades judiciales Gui renunció a su posibilidad de apelar y confirmó que había solicitado voluntariamente que se le devolviera la ciudadanía china.

Patrick Poon, investigador de China para Amnistía Internacional, dijo a Los Angeles Times que la decisión de la corte demostraba “que el gobierno chino no permite que la crisis del coronavirus lo distraiga de reprimir a los disidentes”. Poon desestimó el argumento oficial según el cual Gui, estando custodiado o vigilado por Beijing, “logró de algún modo pasar información de inteligencia”. El periódico recordó que China “mantiene un estricto control sobre toda la información y no permite críticas al Partido Comunista gobernante”, y que “ha detenido a decenas de abogados, escritores e intelectuales”.

Según las autoridades chinas, Gui Minhai renunció a apelar su sentencia a 10 años de cárcel y solicitó voluntariamente que se le devolviera la ciudadanía china perdida cuando se hizo sueco. (REUTERS/Bobby Yip)
Según las autoridades chinas, Gui Minhai renunció a apelar su sentencia a 10 años de cárcel y solicitó voluntariamente que se le devolviera la ciudadanía china perdida cuando se hizo sueco. (REUTERS/Bobby Yip) (Bobby Yip/)

Días antes de que se conociera la condena de Gui, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino canceló las visas de prensa y expulsó a tres periodistas de The Wall Street Journal que trabajaban en Beijing, Josh Chin, Chao Deng y Philip Wen, por un texto de opinión de Walter Russell Mead que el periódico publicó bajo el título “China es el verdadero enfermo en Asia”. Las autoridades lo consideraron racista.

“Es parte de una campaña más amplia que busca cambiar la conversación o apagar las voces independientes que han criticado o informado sobre la tragedia [del coronavirus] tal como se ha desarrollado”, argumentó John Pomfret en The Washington Post. Conoce el estilo personalmente: en 1989, luego de la masacre de Tiananmen, él fue expulsado por su cobertura en Associated Press, junto con Al Pessin de Voice of America.

Gui publicaba muchos libros sobre los principales líderes chinos, sobre política china y derechos humanos, y esa es la razón por la cual el Partido Comunista Chino está tan molesto con él”, dijo a NPR Teng Biao, un abogado emigrado a los Estados Unidos que fue cofundador con Gui de la organización literaria PEN en China.

La ministra de Cultura sueca, Amanda Lind, participó en la entrega del premio establecido para honrar a Gui Minhai. (TT News Agency/Fredrik Sandberg via REUTERS)
La ministra de Cultura sueca, Amanda Lind, participó en la entrega del premio establecido para honrar a Gui Minhai. (TT News Agency/Fredrik Sandberg via REUTERS) (TT NEWS AGENCY/)

El fallo aumentó las tensiones diplomáticas entre Suecia y China, que ya eran importantes. En 2019, cuando la ministra de Cultura sueca, Amanda Lind, asistió a la ceremonia de entrega de un premio establecido en honor de Gui, la embajada china en Estocolmo amenazó con impedirle el ingreso a China en el futuro. El Ministerio de Relaciones Exteriores chino anunció “contramedidas”, sin especificación, y poco después canceló una visita comercial a Suecia.

Mientras la Unión Europea se dispone a protestar formalmente contra la condena del editor, el embajador chino, Gui Congyou, se negó a presentarse ante el Ministerio de Relaciones Exteriores de Suecia, que lo había convocado. “Gui Minhai ya no es un ciudadano sueco, sino un ciudadano chino”, argumentó. “El caso ha sido eliminado del archivo de asuntos consulares entre China y Suecia”.

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