Alberto Fernández se reúne con Benjamín Netanyahu para tratar asuntos claves que unen a la Argentina con Israel

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Alberto Fernández rindió tributo a los judíos asesinados por la maquinaria nazi durante el 5 Foro Mundial del Holocausto (Infobae)

Alberto Fernández tiene una peculiar manera de practicar el arte de la diplomacia internacional. Horas antes de visitar en su despacho a Benjamín Netanyahu, el presidente argentino recibió al ex general Benny Gantz, un candidato de centroizquierda que puede derrotar al primer ministro y su coalición de derecha en los comicios de marzo. Se trató de una jugada arriesgada en términos institucionales: Netanyahu no duda en replicar sin diplomacia cuando interpreta que su poder político está en jaque.

El primer ministro tenía una excelente relación con Mauricio Macri, lee al peronismo con cierta desconfianza, aún exige que aparezcan los responsables de los ataques terroristas a la Embajada de Israel y la AMIA, y cuestiona todas las medida políticas que impliquen beneficiar a Irán o a Hezbollah, su brazo armado con capacidad de operar en Irak o la Triple Frontera.

Netanyahu tiene opinión formada sobre la muerte del fiscal federal Alberto Nisman -cree que lo asesinaron-, pero jamás trataría ese asunto en una visita oficial de un presidente argentino. El premier israelí considera que es un asunto interno del país, y respeta esa esfera de decisión política aun contradiga sus intereses geopolíticos.

Nisman investigaba la pista iraní en la causa AMIA, y eso era una razón más que suficiente para que Netanyahu avale el trabajo del fiscal federal muerto hace cinco años. Al primer ministro no le gustó que Alberto Fernández se reuniera con el ex general Gantz, pero anoche funcionarios de la Cancillería israelí juraron a Infobae que la muerte de Nisman no figuraba al tope de la lista de Netanyahu.

Alberto Fernández y el ex general Benny Gantz durante la reunión que mantuvieron en Jerusalén
Alberto Fernández y el ex general Benny Gantz durante la reunión que mantuvieron en Jerusalén

El Presidente llegará al despacho de Netanyahu con la intención de tratar todos los temas que unen a la Argentina con Israel. Eso implica abordar la ausencia de culpables en las causas de la Embajada y la AMIA, la discusión sobre la naturaleza de la muerte de Nisman -asesinato o suicidio-, los términos del intercambio comercial, la aplicación de la tecnología en los cultivos por goteo y hasta el porcentaje de votos de Israel en el board del FMI (es 0,40, casi como Chile).

“Voy a la reunión con una agenda abierta”, dijo Alberto Fernández cuando le preguntó ayer un miembro de la delegación oficial.

Alberto Fernández saluda al presidente de Israel, Reuven Rivlin, durante la ceremonia del 5 Foro Internacional del Holocausto
Alberto Fernández saluda al presidente de Israel, Reuven Rivlin, durante la ceremonia del 5 Foro Internacional del Holocausto

Antes de llegar al despacho de Netanyahu -la audiencia está prevista para las 6.00 AM de la Argentina-, Alberto Fernández se encontrará con Reuven Rivlin, presidente de Israel. A Rivlin, como al Presidente argentino, le encanta el fútbol y estuvo en Buenos Aires durante el mundial 78.

Alberto Fernández y Rivlin tendrán una reunión protocolar, que servirá para repasar lo que sucedió ayer en el museo Yad Vashem de Jerusalén, adonde los vencedores de la Segunda Guerra Mundial -Estados Unidos, Rusia, Francia e Inglaterra- recordaron el horror sistemático del Holocausto, y el principal derrotado -Alemania- pidió perdón por los seis millones de judíos asesinados en los campos de concentración.

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un legendario exgeneral que el próximo 2 de marzo intentará desalojar del poder al actual primer ministro

El fiscal general acusó formalmente a Netanyahu en noviembre de cohecho, fraude y abuso de poder en tres casos investigados desde hace tres años por la brigada policial anticorrupción. El primer ministro rechazó los cargos y los achacó a una “caza de brujas” y a “pesquisas con tintes políticos” de policías y fiscales que, según denunció, “perpetraron un golpe de Estado” para intentar derribarle del poder.

Acorralado por la imputación del fiscal general en tres casos de corrupción y en retroceso en las encuestas de intención de voto, el líder del conservador partido Likud afronta de nuevo el desafío del centroizquierda liderado por el exgeneral Benny Gantz, con quien acabó en tablas en los comicios de abril y septiembre de 2019. Sus rivales parecen haberse reagrupado bajo un mínimo común denominador: apear del poder al jefe de Gobierno que durante más tiempo (13 años) ha permanecido en el cargo en Israe