Los soldados de élite rusos adquirieron poderes especiales tras aprender telepatía con delfines

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Hombres armados, presuntamente militares rusos, salen de una base militar ucraniana en Perevalnoye, cerca de la ciudad de Simferopol, en Crimea, el 14 de marzo de 2014.
Hombres armados, presuntamente militares rusos, salen de una base militar ucraniana en Perevalnoye, cerca de la ciudad de Simferopol, en Crimea, el 14 de marzo de 2014.

Los soldados rusos de élite pueden hackear computadoras y leer documentos en idiomas extranjeros guardados dentro de una caja fuerte usando únicamente el poder de sus mentes, según un informe de la revista oficial del Ministerio de Defensa de Rusia.

Usando «parapsicología«, un término genérico para cualquier habilidad psíquica, los soldados pueden detectar emboscadas, quemar cristales, leer mentes y distorsionar las ondas de radio, de acuerdo con un reporte del coronel de reserva Nikolai Poroskov.

Las técnicas son los frutos de un largo periodo de entrenamiento con delfines rusos que se remonta a la década de 1980 durante la época de la Unión Soviética. El artículo también afirma que los soldados pueden comunicarse con los animales.

El informe, titulado «Súper soldado para las guerras del futuro«, fue rápidamente desestimado por los expertos. Pero su aparición en la edición de febrero de la revista Armeisky Sbornik (Colección del Ejército) del Ministerio de Defensa ruso es, sin embargo, notable.

«Con un esfuerzo de pensamiento, se pueden, por ejemplo, derribar programas de computación, quemar cristales en generadores, escuchar a escondidas una conversación, o interrumpir programas de televisión, radio y comunicaciones«, dice el artículo.

La portada de la edición de febrero de la revista militar “Armeisky Sbornik”
La portada de la edición de febrero de la revista militar “Armeisky Sbornik”

«Aquellos capaces de metacontacto pueden, por ejemplo, llevar a cabo interrogatorios no verbales. Pueden ver a través del soldado capturado: quién es esta persona, sus puntos fuertes y débiles, y si podría ser reclutado como agente doble».

Los soldados pueden incluso «leer un documento en una caja fuerte aunque sea en un idioma extranjero que no conocemos», agrega el documento.

Los soldados también han sido entrenados para aplicar «contramedidas psíquicas«, que son técnicas que ayudan a los soldados a mantenerse fuertes durante los interrogatorios de los telépatas de los ejércitos rivales.

Las fuerzas especiales rusas -agrega el informe- utilizaron estas «técnicas de parapsicología de combate» durante el conflicto en Chechenia, que se extendió desde mediados de la década de 1990 hasta finales de la década de 2000.

Militares rusos, vestidos con uniformes históricos, participan en un ensayo de desfile militar en la Plaza Roja de Moscú, el 1 de noviembre de 2013.
Militares rusos, vestidos con uniformes históricos, participan en un ensayo de desfile militar en la Plaza Roja de Moscú, el 1 de noviembre de 2013.

El presidente de la comisión para combatir la pseudociencia de la Academia Rusa de Ciencias, Yevgeny Alexandrov, dijo a la agencia de noticias RBK que la «parapsicología de combate» es una invención y es reconocida a nivel mundial como una pseudociencia.

«Tales experimentos realmente existían y fueron llevados a cabo, pero fueron clasificados. Ahora salen a la luz. Pero, como en muchos países del mundo, tales estudios son reconocidos como pseudociencia, todo esto es una completa tontería», dijo.

«Todos los rumores sobre la transferencia del pensamiento a distancia no tiene una base científica, no hay un solo caso registrado, es simplemente imposible«, agregó Alexandrov.

Sin embargo, Anatoly Matviychuk, de la revista militar rusa «Soldados de Rusia» le dijo a RBK que la parapsicología es algo auténtico.

«La técnica fue desarrollada por la Academia Soviética de Ciencias en un intento de descubrir las características fenomenales de una persona«, dijo Matviychuk.

«Un grupo de especialistas trabajó bajo la dirección del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la URSS. Los logros de ese tiempo aún existen, y aún hay intentos de ponerlos en práctica», añadió.